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Significado de la Cruz en el Tarot Lenormand

LA CRUZ en el Tarot Lenormand

La cruz es una carta muy compleja. Tal vez la más difícil de interpretar en la tirada.

Voy a hacer una descripción amplia, sin coagular sentidos porque esta figura tiene muchas aristas. Mi intención es hacer trabajar al inconciente en un proceso de evocación.

En occidente de manera casi automática asociamos éste símbolo al cristianismo, sin importar la religión que se profese.

El Via Crucis o “Camino de la Cruz” representa para los católicos las etapas que precedieron a la muerte de Jesús, desde su condena hasta la introducción de su cuerpo en el sepulcro.

Para esta religión la cruz representa la aceptación de Cristo del mandato del padre, la resignación al destino terrible asignado al Dios Hombre para salvar a la humanidad de sus pecados.  Representa el poder para transformar un símbolo de derrota en un símbolo de victoria. Lo que se derrota es la vida terrenal para dar paso a la vida eterna.

El cristiano acepta su destino con dignidad, carga su cruz por la vida imitando a Jesús para alcanzar la salvación.

No quiero extenderme en este tema, pero es sumamente importante ampliar todo lo posible la significación de este símbolo en el cristianismo para penetrar en el significado de la carta porque es a donde nos lleva inmediatamente la asociación inconciente.

Existen muchas variantes de la cruz en la cultura, generalmente como símbolos religiosos, formando parte de escudos de familia y en banderas o símbolos nacionales.

El tema es amplio y bien podría desviarme del propósito del artículo por lo que me voy a abocar sin más a la carta en el Tarot Lenormand.

Aquí el significado más popular es: destino. Otra ramificación inabarcable implica hablar del destino. Solo voy a mencionar que de acuerdo al momento histórico en nuestra cultura la concepción del destino fue mutando.

El concepto antiguo implicaba una idea de determinación inapelable. En las tragedias griegas el drama del héroe estaba dado porque su destino era inmutable y a pesar de todos sus esfuerzos por cambiarlo éste llegaría inexorablemente.

La idea del destino cambia en la modernidad, incidencia previa del cristianismo, que es la religión que esgrime el libre albedrío.

El drama posmoderno es la pregunta por el propósito en la vida, sin la cercanía del Dios del medioevo, sin el destino escrito, la pregunta por la causa y el motivo atormentan al hombre, seamos o no concientes de esto.

La libertad absoluta, sin necesidad de rendir cuentas, angustia y en ocasiones impide avanzar porque falta una finalidad.

Filósofos y ensayistas actuales lo plantean mucho mejor que yo, pero marco mi rumbo con estas ideas que contribuyen a aclarar la carta de la cruz.

El destino anunciado en las tragedias griegas a viva voz al héroe a partir de la modernidad se hace inconciente. De esto se valen los discípulos del tal Sigmund Frued.

Cumplimos con un destino inconciente impuesto por nuestras fantasías, por nuestra historia, por el lugar en nuestro grupo de origen, etc.

La cruz representa en parte nuestro destino inconciente. Todo lo que hacemos en la vida, sin saber por qué lo hacemos, guiados por las marcas que llevamos en las profundidades de nuestro ser.

La vivencia que tiene el consultante de su destino es como si fuera algo impuesto desde el exterior, cuando en realidad es autoimpuesto. Siempre somos libres diagramar nuestro camino, pero de esa libertad no queremos saber nada porque tiene un costado atormentador.

Jean Paul Sartre habla de lo angustiante de la libertad en un artículo titulado “El existencialismo es un humanismo”, sin duda lo desarrolla con una maestría de la que este bufón adolece, por lo que dejo un  link para el que le interese: http://www.uruguaypiensa.org.uy/imgnoticias/766.pdf

Continúo con mi interpretación de la cruz, por cierto muy personal. A medida que escribo siento el enredo de significados. Siento mermar mi claridad de exposición y ser excesivamente repetitivo con algunas palabras, espero que el benévolo lector sepa disculparme, pero esto representa la identificación con esta carta, creo que es la única forma en que se puede escribir sobre la cruz.

Destino, imposición, pesos que se cargan sobre la espalda hasta no aguantar más con tal de no volar, porque para ser livianos y volar hay que soportar con coraje la libertad.

Releo lo escrito y lo encuentro tan enredado, tan lleno errores gramaticales que me duele en mi bufónico orgullo. Cuando intenté mejorar el estilo me topé una gran dificultad y con un sentimiento claro de molestia. Creo que todo esto tiene que ver con la carta de la cruz. Me llevó bastante tiempo desarrollar este texto y finalmente me decidí a publicarlo así como estaba para sacármelo de encima.

Pienso que quien se haya atrevido a leer este artículo hasta el final habrá captado el significado de la carta por el modo pastoso del desarrollo que esta me impuso.

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