Archivo de la categoría: LA CASA en el Tarot Lenormand

Significado de la casa en el tarot lenormand

LA CASA en el Tarot Lenormand

casa en el tarot lenormand

La casa condensa elementos muy fuertes disimulados en una carta que se presenta a primera vista simple y agradable.

Hace referencia al origen, al punto de partida, al punto de referencia y al punto de llegada.

Todos portamos estos elementos de forma más o menos clara y tienen su lugar en cada situación y cada acto de nuestra vida.

Intervienen permanentemente, de forma conciente y a veces más o menos inconciente estructurando fantasías que imponen rumbos y elecciones.

La carta de la casa condensa lo íntimo, lo que se esconde detrás de una bella fachada.

Es de tal complejidad la interpretación que refuta a las claras la falsa simplicidad asignada gratuitamente al Tarot Lenormand.

Esta carta toca fibras de lo íntimo que se hunden en las profundidades de la subjetividad, hacerla intervenir en la interpretación exige como mínimo cierto trabajo de reflexión e imaginación.

¿Qué valor tienen los muros protectores de un hogar en la tirada, en la pregunta particular del consultante?

Aconsejo valerse de esta pregunta o una similar cuando se la encuentre en una lectura, partiendo de aquí se pueden abrir enormemente las posibilidades de interpretación.

No creo recomendable quedarse en lo habitual: seguridad, familiaridad, estabilidad, durabilidad, etc. Estos son significados coagulados, no quiero decir que estén mal ni mucho menos (dependerá de lo que a cada uno lo evoque), pero creo que estancan las enormes posibilidades aclaratorias que brinda esta carta.

Es fascinante pensar cuantos secretos esconde una casa.

Imaginemos que somos visitantes, invitados. Vemos la construcción desde afuera y nos transmite sensaciones. Al entrar encontramos las pistas, los rastros que dejan impresos en el interior cada uno de sus habitantes. El lugar tiene características singulares, no existen dos casas que se parezcan en su interior. Hay colores, olores, ruidos que le dan un tinte único. Nuestros anfitriones nos guían, nos ofrecen un sitio para ponernos cómodos en un lugar reservado para las visitas. Desde allí podemos ver zonas de la casa en las que los que vienen de afuera no suelen entrar, alguna puerta, una escalera que no sabemos a donde conduce, como si fueran sectores prohibidos o reservados a personas de mucha confianza.

Quienes habitan esa casa tienen un modo de recibirnos, una forma de interactuar entre sí, tienen una historia en común, podemos acceder a parte de ella pero otra permanece en secreto, solo sus habitantes la conocen.

Cuando nuestra visita termina la casa adquiere otro funcionamiento, todo comporta otra dinámica, más íntima, más oculta a la mirada exterior. Se mezclan el amor, el odio, las peleas y los afectos. Aparecen cosas extrañas a quienes no viven allí.

El misterio habita todas las casas, la propia, las ajenas.

Todos contamos con un lugar que consideramos propio, de hecho o de derecho, pero propio al fin. Ese sitio nuestro que aloja lo íntimo, del cual partimos y al cual volvemos.

La figura en todas las ediciones Lenormand muestra una casa idealizada, más cercana a una fantasía infantil, a un vestigio de la niñez que sigue operando. Nos remite a infancia del consultante, pero también a la nuestra, nunca es fácil de separar pero es absolutamente necesario para no mezclar lo propio en la tirada.

Este artículo es un intento de generar múltiples interpretaciones en lugar de cerrarse a unas pocas. Será un desafío para cada uno que utilice este oráculo dar el justo valor a esta figura que exige siempre un trabajo introspectivo para separar lo propio. Se hace imprescindible un buen diálogo con el consultante para ir situar a la casa en la interpretación adecuada.

Espero ansiosamente recibir comentarios sobre esta carta, conocer que les evoca a otros para así poder profundizar en una imagen tan compleja y fascinante.

Anuncios