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Significado de la carta del trébol en el tarot lenormand

EL TRÉBOL en el Tarot Lenormand

Se entiende por “suerte” a la manifestación repetitiva del azar a favor de una persona en forma independiente de la voluntad de la misma y sin razón aparente.

El elemento inexplicable en la reiteración de la buena fortuna es indispensable, ya que si conociéramos el motivo de tal beneficio (esfuerzo personal, magia, favores ajenos, etc) no le llamaríamos de ninguna manera suerte.

Por el sólo hecho de poder nombrarla voy a dar crédito a su existencia pero intentaré reflexionar brevemente a cerca de qué fenómeno la produce.

Una característica importante que orienta mi reflexión es la siguiente: rara vez identificamos personas que se sientan a sí mismas elegidas por la suerte. Siempre a la suerte se la suponemos a los demás.

Es muy claro que si las cosas buenas que nos han sucedido sólo fueran atribuibles a la suerte deberíamos renunciar a la vanagloria de las propias cualidades personales que intervinieron en nuestros éxitos.

Esto hace sumamente sencillo atribuir a la buena fortuna los logros ajenos pero jamás reconocer tal causa a los propios.

Corro el riesgo de ser sumamente categórico en mi desarrollo, tal vez dejo de lado los grises. Pero si buscamos a la suerte creo que sólo la encontramos de este modo, en forma de subestimación ajena.

Mi interés no radica en arrojar a la cara a mis lectores disconformes con mi visión pruebas contundentes para convencerlos de mi verdad. No me ata ninguna forma de exposición académica y mis condescendientes seguidores saben disculpar los excesos que este bufón se permite, mi demostración se basará en un elemento trivial, un personaje de ficción, creo tal vez un poco olvidado, que retorna de mis recuerdos infantiles al escribir estas palabras.

Me resultaba muy divertido en mi niñez un personaje de Disney, amigo odiado del Pato Donald que se llamaba Pánfilo Ganso.

Era en términos generales era un idiota. No tenía una maldad terrible, sino pequeños gestos de egoismo y antipatía, no era inteligente, sino más bien bastante tosco, era engreído, irritante, en general bastante poco querible.

A pesar de todas estas características aparecía en todas las historias cosechando éxitos, dotado de una suerte desmesurada. No tenía dinero, pero si lo necesitaba conseguía una fortuna, no era agradable ni buen tipo, pero siempre quedaba bien parado y como para terminar de indignar a Donald y a los infantiles sujetos que con él nos identificábamos, Daisy siempre miraba con deseo a tan exitoso personaje, pareciendo pasar por alto todos sus detestables defectos.

Lo que nos aliviaba en cada una de las historias era que terminaban “bien”, todo ocurría como se suponía. Al final la bella pata se daba cuenta que a pesar de todo Pánfilo Ganso era un imbécil, que sus éxitos se debían “sólo a la suerte” y que Donald era bueno, íntegro, es cierto que un poco tocado por el fracaso pero digno de su amor.

Tal renuncia de la pata al suertudo personaje nos parecía de lo más natural en la infancia, pero con el tiempo y los años todos hemos visto que esta ley solo se cumple en los cuentos para niños y la única ley que rige en el bufónico mundo adulto es la del embudo (la más linda con el más boludo).

Claro, si no nos consolamos pensando en las pobres cualidades que posee quien es objeto de amor de la “más linda”, corremos serio riesgo de llegar a la conclusión que el “boludo” no es necesariamente quien tan bien acompañado se encuentra.

Me excuso sin culpa en mi profesión de bufón para publicar en el blog tan soez reflexión sobre la subestimación ajena en la que inevitablemente tendemos a caer los seres humanos.

Pretendo que tal introducción sirva para evitar atribuirle un mensaje de suerte a la carta del trébol, o al menos intentar reflexionar a cerca del mecanismo que interviene en la existencia de la misma.

Intentando retomar la seriedad que me caracteriza y dadas mis excusas por tan excesivo desliz intentaré esbozar algo acerca del simbolismo del trébol de cuatro hojas que la figura de la carta representa.

Esta planta, cuando está tocada por tan infrecuente deformidad genética, representa para quien lo encuentra un amuleto de protección contra las desgracias y los demonios.

El trébol evoca éxito, puede ser en un hecho determinado o éxito en la vida en general. También puede hacernos pensar en el éxito como ilusión del consultante.

Las formas en que la buena estrella se presenta involucra las tonalidades antes descriptas. Pero no podemos dejar de lado el costado favorable que puede anunciar el trébol en la tirada.

Por supuesto, no todo lo que es favorable se presenta a primera vista como tal, suele ocurrir que un hecho de lo menos agradable termine generando a largo plazo grandes beneficios.

Puede pensarse también a esta carta como otra de las tantas cartas anunciadoras de cambio que tiene el Tarot Lenormand. El cambio que predice es abrupto, repentino pero siempre con un tono beneficioso, a pesar de que puede no ser evidente en un primer momento.

Aquí finalizo mi intento de darle profundidad a una carta que tan pocos caminos de interpretación me sugiere. Sólo puedo concluir deseando a todos mis lectores ¡muy buena suerte!

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