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Significado de la carta EL CAMINO

EL CAMINO en el Tarot Lenormand


El camino es una carta compleja. En algunas ocasiones es difícil de interpretar en las tiradas, supongo que tiene que ver con lo que representa con mayor  intensidad: indecisión.

Lo que vemos en la figura no es un camino sino un cruce de caminos. La diferencia es importante porque el cruce no conduce a ninguna parte.

La imagen tiene algo de perturbador, de misterioso. Nada nos indica que dirección es mejor para echarse a andar.

Es conocido el mito que dice que en el cruce de caminos podemos encontrarnos al diablo.

Todos atravesamos en la vida por momentos en que una elección difícil se hace presente, donde se nos termina el saber y tenemos que decidir “a ciegas” mediante un acto del que es imposible determinar las consecuencias.

El camino es la carta del momento previo a la decisión, donde la duda esgrime sus armas, no para atacar, sino para paralizar, para atemorizar.

A veces es más insoportable tener opciones que no tenerlas, Jean Paul Sartre dejó impresa en la historia su célebre frase “Estamos condenados a la libertad”.

Debemos elegir y además hacernos cargo de nuestras elecciones a pesar de no tener una brújula divina que nos guíe.

La duda es una manera de renunciar a asumir la responsabilidad del acto, es una forma de cobardía que hace retroceder, sentarse en la encrucijada a esperar que algo pase, que alguien llegue. Recordemos la leyenda antes mencionada, el único que llega es el diablo.

No quiero asustar a nadie, el diablo simboliza el dolor, la falta de entereza, el detenimiento. El tiempo se nos pasa y seguimos sin decidirnos a actuar porque la acción está llena de riesgos. El tiempo pasa y nos quedamos en el cruce, estancados.

Cualquier camino lleva a alguna parte, no importa a donde, pero es preferible a quedarse esperando.

Cuando esta carta aparece busquemos el punto de indecisión, que a veces está bastante bien escondido. Esa puede ser la causa de sufrimiento.

Debemos saber que si damos en la tecla con el punto de detenimiento es posible que generemos angustia, incluso rechazo por la puesta en juego de mecanismos de defensa por parte del consultante. Mucho cuidado cuando rumbeamos por estos terrenos.

Si el consultante pregunta específicamente por su detenimiento en cualquier aspecto de su vida esta carta nos lleva a pensar que depende más de su inacción que de situaciones exteriores.

Esto deriva en un aspecto muy importante de esta carta que le da su costado positivo. Avanzar depende del consultante.

En cualquiera de los caminos está la salida, no importa en cual, esta carta por sí sola no nos dice que rumbo tomar. Precaución a la hora de aconsejar la dirección, si el consultante no quiere hacerse cargo de la responsabilidad de elegir es muy posible que quiera echársela en los hombros al tarotista.

El mejor consejo puede ser instar al consultante a caminar, por donde sea, declarar que no sabemos que camino es el mejor, recordarle que no sabemos todo ni mucho menos, pero de lo que sí estamos seguros es de que el problema más importante es la duda que lo paraliza y que mantenerse en el cruce tendrá peores consecuencias que cualquier rumbo que elija.

Tratemos de no hacernos cargo nunca de las decisiones que debe tomar el consultante, esto sería infantilizarlo y asumir un papel de sabiduría que no tiene que ver con el lugar del tarotista. Lo único que hacemos con el oráculo es orientar, decir lo que vemos, pero no somos padres, ni grandes sabios.

El lugar de saber esconde una satisfacción muy tentadora pero desde ahí podemos hacer mucho daño por la posición en que dejamos a quien nos consulta. Por otra parte nos estaríamos haciendo cargo de las consecuencias que acarreen sus actos y eso bajo ningún punto de vista es saludable ni ético.

Si el estancamiento es severo el consejo más prudente es la consulta con un psicólogo.

Es muy común que el consultante nos confunda con psicólogos. No aconsejo ocupar ese lugar bajo ningún punto de vista. Primero por una cuestión legal, más aún en el caso de que el tarotista cobre (yo no cobro por tirar las cartas, aunque no lo descalifico en absoluto). Segundo porque el trabajo de un profesional de la salud mental requiere un entrenamiento que no tenemos y prescinde absolutamente de la adivinación, esta sólo entorpecería la labor del psicólogo ya que quien debe hablar es el paciente y es con el discurso del paciente que se trabaja.

Creo que esta aclaración es pertinente para esta carta, porque, hablando de dudas y confusión la figura del cruce caminos puede desorientarnos en nuestro rol. Repito: mucho cuidado con infantilizar al consultante, es antiético y sumamente perjudicial.

Tengo pensado ampliar este tema, creo que es de utilidad para el tarotista distinguir muy bien su rol del rol del psicólogo, saber cuando tiene abstenerse de continuar trabajando con una persona y recomendar la consulta a un profesional de la salud mental.

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