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Significado de la carta EL ATAUD

EL ATAUD en el Tarot Lenormand

¡Siniestro! Pero a no preocuparse, insisto en que no hay cartas negativas, sino que depende de la interpretación que se le de a cada una en cada tirada.

El ataúd evoca algo muerto, pero no necesariamente una muerte.

Podemos andar por la vida como muertos, cuando nos volvemos rutinarios, cuando acallamos nuestra palabra, cuando aplazamos el acto que nos hace existir.

Un grupo humano o una institución pueden morir, cuando su finalidad termina, cuando no tiene más empuje por parte de sus integrantes.

El deseo, la pasión en una pareja a veces termina, en ocasiones la pareja sigue, cambia, se mantiene la compañía, el afecto. Otras veces la relación llega a su fin por mutua falta de interés.

La muerte es necesaria para que la vida siga, para que el cambio llegue a la existencia, algo termina y cosas nuevas empiezan.

El ataúd transmite una idea de final tranquilo o de estancamiento pero formando parte de algo natural, de algo que tiene que ocurrir. No evoca por sí sola sucesos inesperados, muertes violentas, etc.

Esta carta puede anunciar también la muerte de una persona, pero hay que ser muy cautos con andar repartiendo actas de defunción por ahí. Es preferible que si no lo vemos muy claro o si no tenemos la suficiente experiencia con el tarot no pronostiquemos la muerte de nadie porque podemos generar angustia innecesaria.

Otro mensaje posible es que las cosas están como siempre, que nada cambió, pero con una connotación de estancamiento.

Creo que el aspecto más preocupante de esta carta es el psicológico, cuando la intuición nos marca un freno, la muerte del deseo, del empuje para avanzar en la vida.

En general nos habla de alguien que está congelado, detenido en el tiempo. Podemos pensar en esos adultos que actúan como niños, como adolescentes. También en gente que vive el día a día sin ningún entusiasmo, como mecánicamente.

Lo más importante es la muerte de todo sentimiento o afecto, incluso de la angustia. Este es tal vez el mayor peligro, la angustia suele ser el despertador por excelencia. Si bien se siente horrible, cuando nos angustiamos nos movemos y crecemos. La persona afectada por el ataúd logra defenderse tan bien de la angustia que ni siquiera por este medio puede avanzar.

Otro aspecto psicológico que nos puede marcar el ataúd es la inhibición. Es algo similar a lo descrito anteriormente, pero quizá no tan grave. Puede tratarse de esas personas que parecen tímidas, que nunca muestran nada propio, que no se atreven a buscar un trabajo acorde a sus capacidades o una pareja satisfactoria.

Puede asociarse esta carta a pérdidas, sobre todo afectivas, no necesariamente muertes. La persona puede estar atravesando un duelo. También puede estar sufriendo. Generalmente se trata de un sufrimiento sordo, lento, cerrado.

Otra muerte que puede evocarnos es la de los ideales. Esto puede acarrear decepción, pero también ser muy posibilitador. Cuando un ideal cae podemos encontrarnos mejor con nosotros mismos y con lo que verdaderamente queremos.

En lo laboral y lo económico puede evocar demoras o frenos o bien la necesidad de cambiar de enfoque.

Algunos tarotistas le atribuyen un valor de dolor o sufrimiento, no suele ser lo que a mi me evoca en las tiradas pero como es tan popular esta connotación simplemente la menciono.

Para redondear voy destacar que esta carta es compleja, como digo siempre no nos quedemos con la sensación de algo negativo.

Evoca dos situaciones paradójicas: estancamiento y cambio.

Si analizamos esto más de cerca podemos ver que son polos de lo mismo, incluso el cambio puede estar precedido de un período de estancamiento.

Permitamos que la intuición nos marque el tono de esta imagen tan poco grata ¡y a no desesperar si aparece!