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Significado del árbol en el tarot lenormand

EL ÁRBOL en el tarot Lenormand


Si bien no pretendo responder a preguntas trascendentales si voy a cometer la osadía de esgrimir un precioso saber.

Este bufón sabe de que está hecha la vida, sus ladrillos son del mismo material con el que se fabrican los cuentos.

Por ser tan sólidos los argumentos de engreídos científicos, que anuncian triunfantes en nombre de la biología que los cimientos que nos forman son compuestos bioquímicos, me veo obligado a retroceder ante esta verdad en mi pobre condición de bufón, sin recursos retóricos para refutar tamaña aseveración.

Somos biología, concedido, pero biología recubierta de historias.

Si algo nos diferencia de una ameba son las historias que nos visten.

Ese ropaje de cuentos nos hace ser quienes somos y nos hace vivir como vivimos.

Nos contamos, nos cuentan, en forma dialéctica con otros construimos nuestra ficción, pero cuidado, una ficción con profundos efectos de verdad.

Nuestra historia se cuenta desde antes de nacer por las expectativas de nuestros padres y se sigue contando después de nuestra muerte por quienes nos recuerdan.

Somos los principales responsables de la pluma que nos escribe, borra y reescribe. Narramos para otros, para nosotros mismos, para la humanidad.

Contamos nuestro presente, nuestro pasado y nuestro futuro. ¿Quieren mis lectores convertirse en magos?, ¿quieren cambiar lo que fue y lo que será?, pues cuéntense su vida de otra manera y esta cambiará en el mismo instante de la enunciación.

 La historia de una vida es desprolija, hecha de retazos, de profundas contradicciones. Por eso amamos las que brillan por su coherencia en los libros.

Si estamos hechos de relatos, si por nuestras venas circula tinta y no sangre contemos entonces el cuento más bello de todos.

Es aquí donde entra el árbol con la asociación que se me hace más inmediata: la salud. Que es estar sano sino poder contar el cuento más bello.

Creemos que la enfermedad es lo opuesto a la salud, nada más errado. Una persona enferma, puede darle a lo que le pasa muchos significados. Puede ser una prueba, una enseñanza, un aspecto más de la vida al que hay que hacerle frente.

La salud depende del cuento que nos contamos.

Y siguiendo con el hilo que la carta me tiende continúo con la siguiente asociación, el árbol evoca la familia.

La familia es la más vasta fuente de historias.

Llevamos en nuestra imaginación un cúmulo de relatos genealógicos. Nos constituyen biografías, las de nuestros padres, abuelos, tíos, etc, etc… además de todas las historias, cuentos y leyendas que ellos nos contaron, todo lo que de ellos nos fuimos enterando al crecer…

El relato familiar es la madera de la que está hecha el alma, nuestro núcleo más íntimo se forja en boca de nuestros seres más próximos, nos convertimos en personajes importantes de su historia y comenzamos de esta manera a existir.

Toda esa ficción que nos forma suele ser, como el árbol, rígida y antigua. El cuento en el que nos insertamos nos precede largo en el tiempo. Por eso cambiarlo puede ser difícil y trabajoso.

La vida es el arte de ser autores de nuestra propia historia. Por lo que debemos trabajar con la rigidez del árbol, con lo imborrable de las palabras dichas, con los puntos inflexibles de nuestra historia, con la estructura inquebrantable de nuestro yo para hacernos artesanos de nuestra propia madera.

El árbol es un camino de introspección, que va desde las viejas raíces hasta los más recientes retoños. Es una invitación a comprender el todo que se esconde detrás de los hechos aislados, es el llamado a inundar con imaginación la condición absoluta de la naturaleza. Es el recuerdo de que para estar vivos debemos creer en una bella historia para poder así tener fe en los demás y sobre todo en nosotros mismos.

Junto con este artículo va mi deseo de que no se nos pase inadvertida la sabiduría de la carta del árbol que anuncia que la vida se construye con creatividad e imaginación y que la salud y la dicha sólo dependen de nosotros que somos los artesanos narradores.

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