LAS NUBES en el Tarot Lenormand

Terminé inevitablemente por concluir que la carta de las nubes tiene que ver con la confusión después de intentar durante varios días darle forma a un artículo sin ningún éxito, perdido entre frases mediocres (más mediocres aún que las que este bufón ha sido capaz de publicar).

Después de desechar todo lo escrito, sin siquiera pasar por la papelera de reciclaje, comprendí mi estancamiento al distinguir un error bastante tonto, pero que tiene mucho que ver con la forma en que pensamos en nuestra cultura.

Comentar el proceso de escritura de esta carta me parece pertinente porque cada vez me doy cuenta más cabalmente que este trabajo tiene que ver con un camino de exploración personal marcado por las cartas que se me van presentando.

Escribir para otros es una excusa para ordenar mis ideas, no es mi posición la de “enseñar” a usar el oráculo (no veo cómo podría hacerlo), no intento ocupar un lugar de saber, sino de usar un medio de comunicación como forma de expresión, la cual es siempre un trabajo sobre uno mismo.

Mi error con las nubes fue intentar dividir, basándome en las interpretaciones que la carta me ha sugerido en muchas tiradas, las situaciones de confusión en internas y externas.

Por externas se me ocurría la desorientación en un grupo humano, como la familia, el trabajo, los amigos, etc. En fin, cualquier situación en la que los roles se confunden y no hay posibilidad de avance. Esos momentos en los que uno no recibe un lugar, una función o una posición clara y todo se torna estancamiento y angustia.

Por otro lado pensaba en la confusión interna, cuando no sabemos lo que queremos o a donde apuntar para seguir adelante y no hay claridad para tomar decisiones.

Me daba cuenta de lo absurdo de la separación, pero esas situaciones se me tornaban tan patentes que no veía cómo resolverlo.

Me acordé de una frase hermética muy conocida: “Como es adentro es afuera”.

Suele pasar que la primera lectura de esta frase sugiere algo así como que lo interno influye al entorno y viceversa y en ese sentido intentaba trabajar las situaciones de confusión.

Pero la frase apunta a algo muy simple pero más radical y más difícil de pensar.

Como ES adentro ES afuera, es decir, no hay adentro ni afuera, o bien adentro y afuera ES LO MISMO.

La confusión es interna se manifiesta afuera, no hay algo sobrenatural , adentro y afuera es lo mismo.

Mantenemos la ilusión de separación porque lo que en realidad mantenemos es al YO como algo distinto del exterior.

Modificar algo del yo puede ser tan difícil como modificar algo del entorno, porque se trata de lo mismo.

Llevando estas ideas a sus últimas consecuencias, si buscamos lo estrictamente propio encontramos puro vacío.

No se trata de un vacío estéril, sino de un vacío deseante, una nada que intenta llenarse e insaciablemente nos mueve por la vida.

Mantener la separación nos demanda enormes esfuerzos. Lo que se intenta es defender al yo, mantenerlo como algo diferente, individualizable.

De esto se tratan los “mecanismos de defensa” Freudianos.

El yo, para mantenerse estructurado, tiene deshacerse de su deseo inconciente, es decir, reprimirlo, proyectarlo a otros, disimularlo en un síntoma en el cuerpo, etc.

No soy psicoanalista, soy bufón, pero la explicación freudiana viene al caso.

Otro autor, mucho más interesante que Freud voy a citar para hacer gráfico mi desarrollo, a riesgo de hacer de este artículo algo muy culturoso o intelectualoso.

“Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.

 
En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.


Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C.


¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera!

 

Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.


¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo —me pregunto— todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?


El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia… de un egoísmo… de una falta de tacto…


Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas.


Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.”

Oliverio Giriondo, un poeta argentino, ayuda con su arte a este bufón a compensar su pobre estilo literario.

Termino con la idea de que tal vez mandando “a todas ellas a la mierda” podamos hacer florecer un genuino vacío interior en su paradójica existencia y lograr dar algunos pasos en la confusa ensalada de la vida.

Y si de confusiones se trata, pretender que el artículo se distinga por su claridad no forma parte de una aspiración lógica, pero es posible que de esta manera algo de las nubes pueda transmitir a mis amables lectores, tan importantes para que este bufón explore las enigmáticas cartas.

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Acerca de Bufon Lenormand

Soy Bufón Oraculero intentando escribir. Algo más o menos sale cuando algunas pobres palabras combino. En el apuro de todos los días, un hombre que corre por las caminos que se cruzan en la vida, encarna cada tanto a este bufón y a su nombre invita a quien quiera leerlo. Este es mi intento de mostrar la magia de lo cotidiano que se ve con claridad mirando las cartas con los ojos del alma.

Publicado el 27 agosto, 2011 en LAS NUBES en el Tarot Lenormand y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. yo pienso lo mismo que tu no existe una enseñanza(bloque) a cada uno la carta le está hablando y debemos interpretar como tal. Me gusta y además trabajo en esto de leer el tarot Lenormand,y deceo tener libros que cuenten sobre el tarot.besssss !!!!!

    • Bufon Lenormand

      Hola Jazmín.
      Pensar que la carta tiene un significado transmisible estático es la mejor forma de perderse con un oráculo. Esto es lo que pretendo transmitir en mi blog desde varios ángulos.
      Trabajar una carta es, como vos decís, hacerla hablar.
      Este blog intenta resolver algo de la falta casi total de libros escritos sobre este sistema de adivinación. Pero lo más importante no es que quede coagulado en Internet sino que otros se autoricen y escriban lo propio. Empezá vos con tu blog!, avisame y pongo el link en el mío así te lee la gente. A lo mejor podés continuar mi trabajo, me faltó escribir sobre algunas cartas.
      Saludos, gracias por tu mensaje.

  2. “Terminé inevitablemente por concluir que la carta de las nubes tiene que ver con la confusión” pues si, esta carta significa confusión y otras cosas más.
    ¿Porqué terminaste por concluir que significa confusión? ¿es que acaso no has recibido una enseñanza al respecto?

    • Bufon Lenormand

      Yo no creo que un símbolo pueda ser enseñado sino que es el símbolo el que enseña.
      Una carta transmite, a través del impacto de la imagen, un cúmulo de sensaciones susceptibles de ser interpretadas cada vez.
      Por supuesto, todos conocemos significados establecidos, aunque no creo conveniente aplicarlos como un manual.
      La pregunta que me guía cuando trabajo una carta es: ¿Qué me pasa a mí con esta figura?, ¿Qué me genera?
      Por supuesto, no deja de ser mi visión personal, pero no creo que nadie pueda ser capaz de enseñar significados de los símbolos oraculares, sino sólo de evocar significación.
      ¿La carta de las nubes significa confusión?, ¡Quien sabe!, a mí me evoca eso.
      Considero que sólo desde una actitud de “no-saber” se puede leer algo nuevo en el oráculo.

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